En el Bosque, las miradas se las llevaba Racing, con el debut de Valentín Carboni y de Matko Miljevic, además de mantener una base que le viene dando buenos resultados, pero fue Gimnasia el que se quedó con todos los aplausos -y con los tres puntos-. El Lobo hizo todo bien, a diferencia de la Academia, que si se puso en partido en el final fue por el error de cálculo de Insfrán en el centro de Rojas y Conechny cabeceó al gol, con el que Racing se ponía 1-2. Gimnasia siempre fue más como equipo y en individualidades, no lo dejó hacer su juego, corrió, metió, jugó con dientes apretados y cuando tuvo la pelota en sus pies supo lo que hacer. Steimbach fue una garantía en el fondo, Franco Torres fue generador y autor de un gol, Nicolás Barros Schelotto abrió la cuenta con un golazo olímpico... Tuvo lo que le faltó a la Academia: futbolistas que desequilibraran. Apenas los intentos de Miljevic como para hacerse cargo del juego, pero con Carboni desaprovechado, muy tirado como "wing derecho". El pibe del seleccionado apenas se hizo notar con una media vuelta y con una pirueta para manejar la pelota contra la raya para que no se fuera. Muy poco, como lo de todo el equipo, en realidad.
Gimnasia pegó a 9 minutos, cuando Barros Schelotto obligó a Cambeses a mandar al córner un tiro libre, y de ese córner desde la derecha, con una ejecución sensacional, puso el balón contra el segundo palo del arquero para el 1-0, y allí se armó el partido que Gimnasia quería: meter y salir de contra. En Racing fue flojo lo de Nardoni, a Vergara no le salió una, apenas lo que siempre aporta Sosa y algún cabezazo de Maravilla Martínez en el área.
Y así como había facturado al inicio del primer tiempo, el Lobo aumentó a los 3 del segundo aprovechando todo lo mal que hizo Racing en defensa en esa jugada, sin despejar, dejando que la pelota pique en el área, sin seguir a los rivales y así Panaro mandó el centro de rastrón para que Franco Torres la empujara al 2-0. Costas comenzó con los cambios, tuvo alguna aproximación, descontó Conechny y nada más. Sin dudas recibió un golpe, no sólo por el resultado sino por el flojísimo nivel colectivo e individual. El Lobo hizo bien las cosas y por eso festejó.

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